PUNTO DE VISTA DE SRA MONTENEGRO:
El aroma del café recién hecho seguía llenando el aire, pero esta vez el silencio entre nosotras era distinto. Lina tenía la mirada fija en los documentos sobre la mesa, su respiración aún agitada por la revelación. Sus manos temblaban ligeramente cuando las llevó a su regazo, como si intentara procesar todo lo que acababa de descubrir.
—Mamá… —su voz sonó frágil, pero luego se fortaleció con determinación—. Necesito contarte algo.
Mis ojos se enfocaron en