Mundo ficciónIniciar sesiónPUNTO DE VISTA DE LINA
La puerta metálica se cerró tras de mí con un crujido pesado, como si sellara algo más que un escondite. Salí tambaleándome, una mano sobre la ceja abierta, la otra rozando la pared rugosa para no caerme. El aire del exterior era frío y húmedo, contrastando con el calor punzante que me ardía en el rostro. No sabía si eran los nervios o la sangre resbalando lentamente por mi piel lo que más me hacía temblar.






