—Duerme un poco más, prometo no robarte besos —dijo Santiago, preocupado por ella que trabajaba todo el día y a veces revisaba casos hasta la madrugada.
Aunque no había aparecido personalmente en los tribunales estos años, se involucraba en cada caso importante, desde la investigación hasta los alegatos finales...
Con su apoyo, Manuela se había convertido en una prestigiosa abogada en Santa Clara.
Laura no solo había ayudado al éxito de Manuela, sino que también había logrado el suyo propio. Sin