‒ Nadie sabe quién es el nuevo dueño, todo es muy misterioso. Pero no hay prisa alguna, ¡mañana lo veremos en persona!
‒ Y también dicen que compró un Vértice para regalárselo a su prometida. ¡Así nada más, regalando bufetes! ¡Qué suerte ser la prometida de un magnate!
‒ Laura, siendo tan guapa, seguro conseguirás un marido rico.
Laura inquieta se mordió el labio. Manuela tenía razón, había conseguido un marido rico.
Pero su marido no la amaba.
‒ ¡Ah, Laura! Hoy cenamos en el Pabellón Rojo a las