‒ Tú no le temes, ¡pero Laura es otro asunto diferente! Bien sabes de lo que es capaz ‒ comentó Miguel objetivamente.
‒ ¡Dame los respectivos documentos! Me voy ‒ Emiliano entendía la fuerte preocupación de Miguel y añadió: ‒ Transfiere tus acciones a Laura, y en unos cuantos días haré un testamento dejándote todas las acciones mías.
‒ No quiero tus acciones, ¡y no hagas testamento alguno! Debes vivir muchos años más.
‒ Ya tengo ochenta años, he vivido lo suficiente. Mi mayor deseo ahora es tene