Unas horas más tarde, la limusina que trasladaba a Anya arribó a la entrada principal del lujoso club del que Viktor era socio desde hacía años, el mayordomo la recibió con una respetuosa reverencia y la condujo al área de reservados privados, tal como su prometido había solicitado.
Viktor ya se encontraba esperándola, salió a recibirla con un beso en la mano y la guió al elegante reservado, ordenó una botella del mejor vino tinto para celebrar mientras contemplaba embelesado a su futura esposa