Los gemelos se marchan del baño, pero la amenaza que acaban de mencionar hace que ni siquiera sin verlos me sienta a salvo. Como lo ordenó Nick, los hombres entran listos para llevarme mientras yo lloro porque siento que es mi final.
Los chicos que me miraban con respeto anteriormente me observan con evidente desagrado. Aunque en el pasado nunca fueron gentiles, la forma en que me agarran me da la clara señal de que ya no me ven como la señora Thompson.
‘Has caído en picada, Marcela.’ Me dice m