Chris.
El viento golpeaba mi cabello con fuerza, el reloj casi marcaba las nueve de la noche, hora en que el temporizador de los C4 llegaría a cero.
Estaba afuera de la furgoneta, ya que necesitaba comprobar con mis propios ojos que la mansión Rosset dejara de existir.
Metí una mano en mi bolsillo y visualicé la estructura a lo lejos. La explosión sucedió en varias áreas, formando una gran nube de colores naranjas y negro por encima. El sonido no llegó hasta nosotros al instante, sino despué