Chris.
—¿Estás listo? Alexander debe de estar en su departamento a esta hora —preguntó Deus, mirando el reloj en su muñeca.
—¿No has descubierto a quién contrató? —cuestioné, caminando junto a él hacia el vehículo.
Abrí la puerta del copiloto, él se encargaría de llevarme. Ya había planeado todo lo que le haría a Alexander, un poco de tortura no estaría mal.
Guardé la pistola en la funda de mi pantalón, preparado para el enfrentamiento. Ese hombre no tenía familia, a nadie le importaría su muer