Chris.
Lilia y yo terminamos en el asiento de atrás para más comodidad. Mi mente estaba nublada después de ese encuentro con Ethan, porque sentí la necesidad de quitarlo del camino para que no se entrometiera en nuestras vidas.
La ansiedad que me invadió solo ella podía calmarla, con sus caricias, sus besos... No sabía qué carajos tenía, que me obligaba a arrodillarme y hacerle caso como un jodido perro.
—C-Chris... No podemos hacerlo aquí —titubeó, nerviosa.
Yo eché su corto cabello a un lado