Lilia.
—T-te estás confundiendo de persona —Traté de cambiar mi voz.
Lo esquivé para pasar por su lado, pero él me agarró del brazo y me detuvo. Tuve que mirarlo a los ojos, sintiéndome peor de lo que estaba.
—¿Crees que soy idiota? —cuestionó, con la nariz arrugada—. Te busqué durante tanto tiempo, lloraba todas las noches por ti, no sabía qué hacer para encontrarte, si estabas bien o mal, ¿y me tratas como si no me conocieras?
Oh, no...
Yo no quería encontrarme con él porque no sabía cómo exp