Chris.
—Samira me comentó que usarás su reproductor de música esta noche —hablé, bebiendo un sorbo de jugo natural.
—Supongo que te dijo absolutamente todo... Hasta la razón por la que lo usaré —masculló, removiendo la ensalada que casi se acababa.
—No las estoy juzgando. Si logras recordar nuestra promesa, estará bien para mí —Me encogí de hombros.
—Lo intentaré, pero no prome... —Lilia no terminó de hablar, porque otra voz se coló en el comedor.
—¿Estás loco, Chris? Alexander me ha dicho q