Julieta
Dicen que los opuestos se atraen, pero yo no sabía si él y yo éramos diferentes, o si éramos el mismo aire del viento, el mismo estruendo del trueno, pero de diferentes tormentas. Una fuerza de la naturaleza, al fin y al cabo. No sé si éramos enemigos, o éramos la misma piel, el aire comprimido que estaba a nuestro alrededor como si el mundo contuviera el aliento.
Este beso era dulce, apasionado, lleno de deseo y de furia. Un beso feroz, urgente, inevitable. Un beso lleno de rabia, dese