La revelación quedó suspendida en el aire, pesada y sofocante. "Gemelos". La palabra rebotaba en la mente analítica de Massimiliano, destrozando cualquier esquema mental o plan de contingencia que hubiera podido formular.
Sin embargo, el hombre que siempre mantenía la fachada, en lugar de dejarse caer o mostrar el terror y el asombro que le oprimían el pecho, su mecanismo de defensa más instintivo —el control y la lógica fría— tomó el mando de inmediato. Su rostro volvió a endurecerse, transfor