La mañana daba comienzo, y el, como siempre, pasaba aquellas horas matutinas, admirando en silencio a la belleza de Juliette Lambert desde las alturas que sus oficinas le acomodaban, en esa ocasión, la hermosa artista estaba dando un recorrido en la galería armada especialmente con sus obras de arte, eran en realidad, muchas las personas que admiraban su inigualable talento, el entre ellos, había visto años atrás en una exposición, aquella pintura "El Lobo de la pradera" que había sido pintada