Edmond observaba con frialdad a Alfred.
— ¿Es así joven Alfred? Puedo pensar de igual modo que en este asunto que puntualiza, nos aqueja a ambos, una sociedad convenida entre ambos imperios es lo suficientemente importante para que el propio Lord lo atendiera el mismo, en lugar de enviar a un omega patético y a su fiel sirviente predilecto en su lugar — respondió Edmond con todo el veneno que su lengua pudo producir.
— Escucha estúpido niño rico, el amo Fernand tiene asuntos mucho más important