En su departamento, Fernando servía un vaso de Bourbon a Alejandro; habían tenido una comida incómoda junto al supuesto tío de Ainara y posiblemente de Aitana. La tristeza y soledad de su prometida, sin embargo, la dejaban vulnerable ante esa serpiente vestida de oveja que parecía saber de la necesidad de afecto que tenía la hermosa castaña; la aparición repentina de un supuesto pariente, pondría el corazón de Aitana en peligro.
— Ese hombre es un farsante. — soltó Alejandro. — Sus intenciones