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Aitana sonrió dulcemente. Su abuela fue su ángel; aquella mujer a la que ella amó como si fuese su madre, y que la amaba a ella de manera verdaderamente incondicional.

— La única persona que se preocupaba genuinamente por mí, era mi abuelita. — respondió. — Sin ella...mi infancia habría sido mucho peor...Ainara y Augusto no lograron hacerme algo significativo hasta después de su muerte, luego de su partida ellos dos se ensañaron cruelmente conmigo. — admitió.

Fernando tomó la mano de su prometi
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