—Ya sabes lo que debemos de hacer…habla con Albern Calloway…y no permitas que nadie se entere. Enzo y los otros Toledo no dudaran en aprovechar este desastre que ha comenzado a formarse…y debemos de tener todo listo para cuando esta bomba estalle. — dijo la condesa.
Vicenzo asintió. — Viajaré a Estados Unidos hoy mismo, y pronto llegaremos al fondo de este asunto. — respondió.
La condesa de Provenza, asintió.
Aquella tarde, Aitana se hallaba sentada en una banca de piedra en el parque de juegos