—Madre…me gustaría tenerte a mi lado para que tú me dijeras que es lo que tengo que hacer, para que me abrazaras mientras me susurras que todo va a estar bien…pero tú, te fuiste para siempre, y no tuviste la oportunidad de tan siguiera sostenerme. Tu jamás pudiste estar a mi lado. — se dijo Aitana a sí misma, sintiéndose tan sola como nunca antes.
El doloroso nudo de su garganta dolió aún más, y sin lograr contenerse, comenzaba a llorar sintiéndose completamente rota…completamente herida. Siemp