—¿Cambió tu opinión sobre el auto?
Irum leía en la sala, junto a la chimenea. Libi se sentó en el sillón frente a él, a buena distancia.
—El tapiz de los asientos está muy bonito y no hace ruidos raros... Gracias, Irum.
—La próxima vez iremos juntos y escogerás uno a tu gusto, un todo terreno para que me lleves a pasear cuando salgamos de vacaciones, ya que te gusta tanto conducir.
Libi asintió, sin dejar de mirarse las manos, que no dejaban de sudarle. Se las secó en el vestido y fue a sent