De la suculenta cifra que Irum le había depositado a Libi en su cuenta bancaria, ella no había gastado ni un 2%, y cuando se fue de su casa con sus sueños rotos a cuesta, deseó devolverle todo lo que quedaba, pero había dejado su departamento por él y alguien más lo había rentado, necesitaba hospedaje y pagar un hotel era lo más rápido.
"Considéralo una compensación por lo ocurrido", le decía su Lucy interior, la parte más sensata de su conciencia y a la que rara vez escuchaba. El inteligente