Irum Klosse, el hombre que no se equivocaba, acababa de cometer el que era hasta la fecha su más grande y terrible error. Camino al hotel donde Libi se hospedaba estaba considerando seriamente el cambiarse de nombre.
Fue en la recepción donde se hizo patente que había cometido otro.
—La señorita Arenquette dejó el hotel ayer, señor. ¿Puedo ayudarlo en algo más?
Al anochecer ya tenía en su lista más de seis errores, así que se vio obligado a recapacitar. Irum Klosse sí se equivocaba, ¿sería tam