—Tu técnica es exquisita, esos trazos gruesos entremezclados con los finos y el uso que haces de la luz es sencillamente fascinante. Debería aprobarte por todo lo que queda del semestre, pero me perdería de ver tu próxima obra.
Las piernas de Libi temblaban como gelatina cuando el maestro terminó de evaluarla. Una calificación no era más que un número, los halagos en cambio fortificaban su tambaleante seguridad y sellaban las fisuras de su amor propio. Si alguien a quien admiraba tenía palabras