Lucy escuchó en silencio todo lo que Libi le contaba. Bebió un buen sorbo de café y por fin habló.
—Surreal.
No había otra palabra para calificar la telenovela en la que estaba metida su amiga. Ya desde su nacimiento y abandono todo pintaba para el drama, pero ahora exageraba.
—Esa Ángel me supera, hasta yo tengo más escrúpulos. Meterse con el padre y los dos hijos, sólo le faltas tú, Libi.
—No digas eso ni en broma.
—Mira el lado positivo del asunto. Si terminas con Irum, ya sabes que su