Vega actuó con la precisión fría y letal de un depredador cazando a su presa. Sin hacer el más mínimo ruido, cerró la distancia detrás de Marco mientras el tipo seguía en lo suyo, babeando y moviendo la mano como un desquiciado.
En un solo movimiento rápido y feroz, Vega le enganchó el cuello con el brazo izquierdo, cortándole el aire de golpe, y le pegó el cañón helado de la pistola directamente contra la sien, hundiéndoselo con fuerza en la piel.
—Al menor ruido o gemido que hagas, te vuelo l