—¿Podrías hablarme sobre la velada? —pregunté, mirando a Collin con atención.
Este era un día atípico en la mansión. Pasaron dos días desde que sucedió lo de Eduard y tuve que aclimatarme rápidamente. Todos actuaban como si nada, incluso Sophie y la mismísima Sam. Ella era la que actuaba con más falsedad, estaba todo el día persiguiendo a Scott. Y él se notaba visiblemente molesto.
Collin se dio vuelta para mirarme. Llevaba puesto un delantal de cocina y estaba sirviendo el desayuno para Sophie