Mundo ficciónIniciar sesiónActo III- Narcisos y Girasoles (Ery)
¿Padre e hijo? ¡Vaya, eso si es algo que no había escuchado!
Guardando silencio, atento a cada detalle, Eardwulf permite al hombre contar aquella historia desconocida incluso por Cady.
Camelia tenía 32 años de edad, tal como Eardwulf supo por confesión de boca del mismo Donovan Dawson y desde los registros de la casa de apuestas, ese hombre entregó como pago a su propia esposa a Hardley Collins. La noche que debía entregarse a ese patán, Camelia pudo escapar de sus garras sin embargo le había dejado un potente afrodisiaco. El resto es demasiado predecible, Craven, quien ni siquiera sabía de su existencia fue quien se cruzó en su camino. Fue un momento sublime, la primera vez no sucedió nada salvo por algunas caricias imposibles de retener. Fue de inmediato que quedó prendado de aquella mujer y de su olor a jazmín.
—Pensé que aquel encuentro sería el único—sonríe al recordarlo—Pero su odioso esposo lo hizo de nuevo. El encuentro fue casi igual, tanto que lo creí una extraña serendipia, mi familia es de una prestigiosa línea de funcionarios públicos, una relación con una mujer casada era algo demasiado escandaloso por lo que pensé en darme por vencido, hacer como si nada de eso hubiera sucedido, fingir que no me había gustado a primera vista… Luego sucedió una tercera vez y ya que lo había consumado no quise que quedara como algo casual.
Maldición.
Más que una historia de amor, todo eso suena bastante turbio.
Después de tener relaciones por primera vez, amaneciendo en brazos de otro hombre, Camelia Beckham despertó desnuda, sintiéndose lo más sucio y repugnante que puede existir. Se vistió rápidamente y decidida a no volver a ver a Craven dejó una nota de agradecimiento pegada en el espejo, después de eso le ignoró cada vez que se encontraban de frente.
Cassius desde el momento en que cedió a sus impulsos y tomó su cuerpo pasando la noche con ella tenía otros planes. Esta vez, antes de que Collins reclamara a la mujer, ideó todo un plan para obligar a Dawson a perder y deberle una gran suma.
—“Puedo olvidarme de la deuda si me dejas probar a tu esposa” fue lo que le dije—Admite apretujando la urna en sus manos—Más que una trampa para él, era para ella.
Esa segunda vez fue mucho más especial, debía asegurarse de que lo fuera. Preparó desde una cena elegante hasta una visita a un gran invernadero. Desde hacía meses había investigado y casi observado desde su automóvil cada paso de la mujer que le tenía fascinado. Supo así su devoción por la jardinería y cada uno de sus gustos, preparó detalladamente cada uno de sus movimientos para enamorarla con aquella cita. Era su todo o nada.
Una cita, fue todo lo que le tomó cautivar a esa mujer que como una flor jamás había recibido debido riego ni cuidados de aquel esposo estúpido.
Después de eso, como si fueran un par de adolescentes anduvieron derramando miel por cada esquina. Al principio Camelia sentía culpa y remordimiento que poco a poco fue dejando atrás en brazos de su amante.
Hasta que uno de los dos comenzó a desear algo más.
“Déjalo, Camy” Le pidió susurrando en su oído, ambos estaban enlazados a las sábanas, ella encima de su hombro mientras su brazo acariciaba su hombro y cosquilleaba en su espalda con los dedos. El olor de jazmín llenaba el orgullo en el pecho de Cassius.
Camelia acurrucó su cabeza cerca de su cuello, besó debajo de su lóbulo fue su forma de no responderle. Craven supo lo que eso significaba “¿Por qué? ¿Después de todo lo que te ha hecho aún lo amas?” Su desesperación se frenó cuando la mujer negó con la cabeza “Te compraré una casa, una muy grande, lujosa, con un patio tan grande que pueda hacerle un invernadero” Camelia no respondió tampoco a eso “¿No quieres?” La mujer puso su mano en el pecho del hombre y con una voz débil respondió “Sius, no podemos seguir con esto” eso fue como una daga en su corazón.
—Increíble, le ofrecí una vida lujosa donde la trataría como una reina. Ella se negó, prefirió mantener su familia de papel, para no quitarle el derecho de tener un padre a ese estorbo que llamó su hija.
Desgraciado, si no fuera porque esa información es importante y le dará algunas de las piezas que le faltan para comprender más a Cady, Eardwulf ya le habría sacado a patadas del cementerio. Primero necesita dejarle escupirlo todo antes de decidir lo que hará con esa presa demasiado molesta.
—Al final tomó su decisión, dejé que se fuera. Después me enteré de que estaba embarazada, decidí que si fuera mío me haría responsable---
— ¿"Si fuera mío"?—Eren se mofa con una risa seca llena de repudio— ¿Dices que harías algo solo si fuera tuyo?
Tapando su rostro y riendo al aire Eardwulf se arrepiente de haberse sentido identificado aunque fuera un poco con ese imbécil.
—Ahora entiendo por qué la señora Camelia jamás te eligió.
¡Es el colmo, qué más da el pasado de un gusano como él! Ya escuchó lo suficiente para entender que es un imbécil. Le ofreció una casa, no matrimonio ni una relación verdadera, seguramente ni siquiera pensaba vivir ahí solo llegar a servirse y comer.
—Un hombre como tú es igual de basura que el mal esposo que tuvo, solo tiraría una basura para irse con otro pedazo de basura. Aunque brillaras más tan solo eres una lata de aluminio pretendiendo ser un tesoro.
—Quien te crees para decirme eso—Responde el muy cínico.
—Si la mujer a la que amo estuviera embarazada de otro, sabiendo que es una basura ese hombre, incluso si estuviera casada me la robaría.
Eardwulf no miente, se la quitaría a la escoria, no importa si no fueran de su sangre, estaría dispuesto a tomar a sus hijos como suyos. Si ese hubiera sido el caso los amaría a todos como si fueran engendrados por él.
Así es su amor, qué más da si es virgen o viuda, ni siquiera le importaría lo mucho que esa rata haya manoseado su cuerpo excepto para sumar todo lo que le hará a ese pedazo de basura para cobrase el sufrimiento de mi pareja hasta que sienta que ha pagado lo suficiente.
—Un cobarde como tú que espera a que los resultados digan que es tuyo para así responsabilizarse y usar el pretexto para finalmente intentar tomarla porque te importa más tu prestigio, tampoco la merece.
Aunque Cassius parece sereno, su mirada dice “no te metas conmigo” pero a mi rival eso le importa un carajo.
— ¿Sabías que tenía una hija y te atreves a llamarla un estorbo?—Hablar de Cady así como su pasado le sigue calando en lo más hondo de su alma—16 años tenía la joven que pasó desapercibida por ti.
¿Por qué tuvo que ser todo así? ¿Acaso Cady no se merecía ser feliz aunque fuera una mísera vez? Incluso su abuela, aquella por la que la joven lo dio todo, la llamó por el nombre de Camelia como si fuera su sombra hasta el último minuto de su vida. El peor día fue cuando lo buscó a él, quien no estuvo cuando más lo necesitó, fue Dieterich quien le brindó ese apoyo. Jamás lo supo porque ese remedo de padre tampoco se lo dijo.
Pensar en todo lo que habría cambiado y quién estaría a su lado si tan solo hubiera estado ahí unas horas antes le llena de rabia y tristeza. Pero Cady estaba demasiado herida mentalmente como para aceptarle de todos modos, para ella tener una relación sería algo problemático e inmerecido.
—Donovan hizo exactamente lo mismo con ella, la vendió dos veces a un tipo asqueroso, la golpeó innumerables veces. Casi la mató a los 18 años, sobrevivió y logró alejarse de ese hombre un tiempo.
Después ganó un concurso, atrapó la atención de Ermenrich quien le ofreció un lugar en su editorial, la entregó en sus manos y por cinco años desperdició esa oportunidad al fastidiarle su actitud asustada como un conejo.
—Pero jamás pudo abandonarlo del todo ¿sabes por qué? Porque la escoria le hizo creer que la muerte de su madre fue culpa suya, que las apuestas y el alcoholismo fueron producto por la pérdida de su esposa. Le dijo que merecía cada castigo suyo. No podía darle la espalda porque por su culpa se había perdido una vida, la de su hermano menor. Un varón ¿tienes idea de lo que todo eso habría cambiado algo en su vida de haberlo sabido?
Es el colmo, con todo lo que dijo Craven es un hecho que Dawson aprovechó la conmoción en Cady para hacerle creer mentiras. Si el niño era producto del adulterio de Camelia y este era de Cassius, entonces Donovan jamás fue el padre de esa criatura. Es una escoria, jamás habría permitido que naciera un niño que no fuera engendrado por él.
—Si un hombre nace en su familia significa que la mujer, quien solo sabe elegir escorias, se ha encontrado un buen hombre. Fue por eso que le soportó, la mujer que amo tuvo el mismo final que su madre por este idiota frente a mí—Dice Eardwulf pensando en voz alta.
—Qué quieres decir...
Tragando sus ganas de pegarle un buen puñetazo dejará que Cady sea quien le golpee primero. Toma su teléfono y desbloqueando la pantalla le muestra un retrato de Cady.
— ¡Mira bien, escoria!—Le dice sosteniendo frente a él la pantalla de su teléfono— ¡Esta es Cadence, la hija de Camelia!
Cassius abre sus ojos sorprendido al ver lo similares que son.
— ¿No son iguales? —Acerca el teléfono a su pecho y lo abraza—Era tan igual a su madre que tuvo el mismo final de m***rda.
—No entiendo...
—Mi mujer murió—Admite sintiendo un sabor quemado y seco como si tragara ceniza—La última vez que la vi viva fue agonizando, tenía moretones en su precioso rostro y quemaduras de cigarro en sus piernas y brazos.
No bastando con semejante horror, buscándole para hacerle pagar por todo, él descubrió algo peor.
—En aquel casino donde también conociste a su madre y a quien salvaste de ser entregada a un tipo desagradable, él se la había vendido como esposa al hijo de Collins.
¿No es irónico? Padre e hijo, ambos abusando de dos mujeres con la misma apariencia. No sabe Eardwulf si eso fue infortunio o más bien negligencia por todos esos años en que pudo tener apoyo verdadero de alguien que entendiera su situación.
Cassius quien parecía estar tan tranquilo cierra el puño, sus ojos destellan fuego y un ardor puro. Pero eso solo hace a Eardwulf rabiar más.
—Lo más desagradable de todo esto, Craven, es tu rostro retorcido. Comienzas a sentir la misma rabia que yo, pero no lo haces porque te importe lo que le hizo también a su propia hija, sino por el parecido que ella tiene con su madre.
El hombre tuerce la boca sin poder refutarle a eso.
— ¿Te atreves a decir que la amaste?
Quizá parece que solo busca desquitarse con alguien y culpar a más seres desagradables para continuar liberando su ira pero está seguro de que si Craven supiera amar de verdad, incluso después de la muerte, se habría interesado por la hija que dejó atrás. Sin importarle su apariencia ni si fuera de su sangre, aunque fuera de otro se preocuparía por Cady porque fue importante para la madre como él mismo asegura.
—Patético, incluso osas poner tu cara de imbécil frente a la lápida de una mujer que no mereces, teniendo los h**vos de llamar al bastardo que habrías tirado como basura igual que él si no fuera tuyo. Llamando a ese feto su único hijo, irrespetando a su propia hija.
¿Todo para qué? Incluso ahora continúa ocultando su relación y el pasado que tuvo con Camelia para no ser de quien hablen los medios, porque tiene una imagen intachable que mantener. Alguien así jamás habría sabido proteger a una familia mucho menos a las mujeres Beckham.
—Lárgate—Gruñe— No vuelvas a plantarte aquí, no insultes más las memorias de mi suegra ni a mi esposa. Si vuelves a acercarte, con lo mucho que te encanta ser el plato social dejaré tu fotografía en cada medio como si fueran las migas de Hansel y Gretel--
—Camile...
Su voz es tan baja que ni Eardwulf ni yo logramos escucharle.
—El “bastardo” como llamas al hermano menor de tu esposa, se llama Camile.
Ante tal nombre es imposible negar su devoción, ha inmortalizado el nombre de la mujer que ama en su hijo, aquel que tampoco está entre los vivos pero al que le habla con gran cariño.
Eardwulf no admitirá nada de eso, incluso si el hombre ama a su hijo no hizo nada por Cady en todos esos años, ni siquiera tiene idea de que la señora Marigold falleció también.
—Amo a Camelia. Tienes razón, alguien como yo no merece llamarse su enamorado. Pero me ganaré ese privilegio.
Quizá porque se le ha subido el alcohol a la cabeza, todo eso se siente gracioso e irónico, Eardwulf sonríe en seco.
—Dudo mucho que lo hagas. Pero qué más da, inténtalo, déjame callado entonces.
Cassius no responde nada más, asiente levemente con la cabeza y le da la espalda.
Vaya tipo más desagradable, incluso le ha estropeado el humor a Eardwulf. Aquellas flores de jazmín apenas contadas son un repugnante insulto, rápidamente las aleja y acomoda las flores de Caléndula.
—He de decirle, Señora Beckham, que el gusto de las mujeres de su familia por las escorias si es hereditario. Porque creo que yo también soy una.
Porque en cinco años falló en ver todo aquello que sucedía justo bajo su nariz sin poder entender a Cady. Después de todo él también negó sus sentimientos pensando en su diferencia de edad y orgullo hasta que fue demasiado tarde.
***
A pesar de que el mismo Eardwulf se siente como alguien indigno, jamás dejó de visitar a Cady. Siguiendo su rutina esa tarde pasó por el departamento #2238 para recoger ropa limpia mientras el televisor de la sala anunciaba a todo volumen el pronóstico del clima.
Le preocupa que llueva pues eso significa hacer un esfuerzo extra y llevar una carpa para proteger a Cady de la fuerte lluvia pues no dejaría que el estúpido clima deteriore su lápida. A ella no le gusta la lluvia, si el cielo llora entonces él lo hará alegre para ella. Si el día es soleado le leerá algunas páginas de sus historias favoritas, era una de las curiosidades que ella dejó sin saciar, saber más sobre Eardwulf.
Ahora que se ha leído completo su diario sabe lo que debe hacer.
Aunque su aliento siempre huele a alcohol y se siente como la m***da siempre procura que su apariencia sea presentable para su esposa.
Lava sus dientes diligentemente y se afeita la barba que ha crecido demasiado, Ermenrich cree que después de casi 6 meses de luto su nieto debería comenzar a vivir por sí mismo nuevamente. Estuvo vetado del cementerio por tres meses después del asunto de Craven, al principio creyó que fue obra suya sin embargo las razones del personal fueron bastante contundentes, después de todo había dejado una lata de cerveza sobre una lápida a plena luz del día.
Por supuesto aquellas restricciones no fueron suficientes para impedirle escabullirse de noche, incluso el velador le tomó algo de cariño al ver su devoción que aunque le parece insana también le es admirable.
BRRRR, BRRRR
— ¡Wolf! ¡Sé que sigues de luto pero tienes que ver esto! ¡Está en todas las noticias!
La preocupación de Liam resuena por el teléfono desde el altavoz mientras Eardwulf escupe el enjuague bucal.
Al mismo tiempo, casi como si todos se hubieran puesto de acuerdo, un mensaje de deceso aparece en la mensajería de su teléfono y el canal donde mencionan el clima ha cambiado su dinámica al dar una noticia importante de última hora.
{Cassius Craven detenido por homicidio}
[Lamentamos el deceso del paciente Donovan Dawson---]
—¡¡El fiscal de distrito, Cassius Craven asesinó a Dawson, Wolf!! ¡Nadie sabe por qué lo hizo!
Ante todo lo que sucede rápidamente frente a sus ojos, Eardwulf no está seguro de a qué prestarle atención primero. Sin duda se ha quedado callado. Quien diría que ese hombre tendría el valor de hacerlo.
{El fiscal de distrito se ha negado a dar declaraciones al respecto}
En la pantalla del televisor, el hombre va detenido y esposado como un gran criminal, todos a su alrededor parecen hacer bulla, preguntas, destellos de luz le persiguen, es todo un escándalo público. Pero el hombre parece tranquilo, antes de subir al vehículo observa por última vez el hospital y sonríe, la frialdad en su mirada es tal que deja a todos perplejos mientras hace una única declaración “Te veré en el infierno, escoria”
Ni siquiera hizo falta que Eardwulf le dijera el paradero de aquella rata. El hombre cumpliendo su palabra supo encontrarlo. Tres meses le tomó hacerlo, aprovechando su poder político abrió un caso de homicidio, con ese pretexto se hizo de una visita a Donovan, solo eso le bastó para poder tenerlo a su merced.
Fueron 15 puñaladas las que logró propinarle antes de que el docente del hospital lograra separarlos.
Eardwulf realmente se ha quedado callado. Le ha cerrado la boca, aquella escoria resultó ser un poco menos basura, pues no era tan cobarde como parecía o quizá finalmente tocó fondo su paciencia.
Eardwulf también aprovechó sus propias influencias y el hecho de que el hombre asesinado fuera aquel al que tenía internado en el hospital psiquiátrico Edén.
Sentado frente al frío vidrio que divide a las visitas, vestido como un criminal cuando en realidad fue un héroe, Cassius Craven observa a Eardwulf y sonríe a medias.
—Eden Wolf, sabía que vendrías un día—Dice el hombre con una voz seca—No te sorprendas, Eardwulf. Sin siquiera saber tu nombre fue fácil descubrirlo.
—Entonces me alegra no ser tu enemigo, Craven.
— ¿Enemigo? —Ríe como desquiciado—El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Fue un excelente trabajo el que le dejaste en esa institución mental.
Mi rival sonríe también con malicia, su reflejo en el vidrio es el de un demonio, si fuera un lobo sus ojos también tendrían un color escarlata.
—Ahora que te has llevado a mi juguete no me queda de otra que seguir de cacería—Es lamentable, le habría encantado seguir “visitando” a ese desgraciado.
Craven ríe igual, ambos saben que se han vuelto locos por venganza.
—No seas tan formal, si las circunstancias fueran diferentes tal vez serías mi yerno.
—Lo dudo mucho—Se evita llamarle por su nombre—Porque de haber tenido una familia, Cady no me habría conocido.
Entendiendo perfectamente a qué se refiere, el hombre acaricia su barbilla y relame su labio al imaginar a Camelia y la familia que nunca pudo ser.
—Soy funcionario, aunque estás demente me agradas. Yo mismo los habría presentado.
Eardwulf libera una risa seca que resuena en el vacío. Podrían hablar por horas de los “si hubiera” que lamentablemente jamás sucederán. Incluso debe admitir que este tipo retorcido también le agrada, habría sido maravilloso que en una línea paralela Cady viviera felizmente con la familia que siempre había deseado tener.
—Aunque ahora que lo pienso… no creo estar tan seguro, también tengo entendido de las muchas conquistas de cierto mujeriego además de su precedente apodo como lobo del edén. Creo que como el padre protector que sería no podría dejar a mi preciosa hija en manos suyas.
Eardwulf también está de acuerdo. Sigue riendo, no por felicidad ni tampoco por simpatía sino porque aquella ilusión es como un cálido consuelo.
—Reconozco tu amor, Cassius. Matarlo fue ser demasiado indulgente, pero lo admito, la manera en que le hiciste pasar los últimos minutos de su vida fueron algo satisfactorios.
Ahora quien ríe seco y sin emociones es el ex fiscal, aquellos a su alrededor se estremecen sorprendidos, pronto será destituido de todo cargo por su osadía de cobrarse la justicia por sus propias manos.
—Tenías razón, Eardwulf. No soy un buen hombre, porque disfruté tanto con cada puñalada que ninguna fue suficiente, lo que más lamento es que fuera tan debilucho y muriera tan rápido.
Eardwulf deja de reír con su máscara de satisfacción, sabe que ese hombre necesita desquitarse y liberar todo cuanto siente en su ronco pecho, él también debe escucharle para liberar aún más la carga de la mujer que ama.
—Llegué demasiado tarde, cuando me decidí por arrebatarle a ese hombre a la mujer que amo, ella ya no estaba viva. Ese hombre despreciable iba a botar como basura a mi hijo…
El hombre cuenta absolutamente todos esos años desde su perspectiva, él tampoco ha podido superar la pérdida ni tampoco liberarse de la culpa. Por proteger su reputación y su lugar como futuro fiscal electo no podía permitir escándalos.
—El día en que obtuve el puesto el enorme hueco que dejó Camelia no se cerró. Incluso mis visitas en el cementerio fueron secretas y llevé a nuestro hijo como tal—El hombre enjuga sus lágrimas—Sin Camy nada en mi vida tenía sentido, he vivido como un muerto para mí mismo tanto tiempo que ni siquiera me detuve a pensar en lo que ella dejó detrás que debí proteger.
Aquellas palabras le han llegado como un puñetazo a Eardwulf.
—Saber que hizo lo mismo con su hija fue lo que terminó por derrumbarme—Inhala y exhala casi liberando un gruñido—En algo si te equivocaste, no fue porque sea igual a Camelia, sino por ese rostro inocente en su fotografía.
Eardwulf asiente.
Las palabras están de más, en este momento algo con mayor importancia cruza en su mente. Entrelazando los dedos de su mano cierra los ojos, ve a Cady, recuerda su diario y sus culpas por no salvar a su madre de la caída.
—Antes del remate, Donovan me confesó cómo murió Camy.
El hombre habla, Eren exhala aliviado de escuchar la verdad que tanto había atormentado a su joven mujer.
Finalmente ha descubierto otro enigma y liberado su alma de una culpa más. Sin decir ni un adiós él se levanta de su asiento dando por finalizada la primera y única visita que hará a Cassius Craven.
—Fue un placer conocerte, yerno.
Eardwulf detiene sus pasos y sonriendo suavemente responde.
—Te veré en el infierno, suegro.
La gran puerta metálica se cierra detrás de él. Sin emitir un solo sonido Eren maneja su automóvil Tyley, llega a una floristería y elige varias flores. Toma todas ellas y deja el dinero en el mostrador, nuevamente va al cementerio donde deja un enorme ramo de Narcisos, violetas dulces y lirios del valle que exclaman en su significado “Te extraño, mi amor perdura con el tiempo” y un “nos veremos pronto”
— ¿Escuchaste eso, mi Shätzchen? Camelia no se suicidó, el nombre que siempre quisiste saber, el del hermano menor al que deseabas conocer, es Camile.
Quizá él también sea escoria, piensa él apretando sus dientes y sintiendo algo arder en sus entrañas. Por seis meses solo ha sabido lamentar su pérdida, beber hasta perder el conocimiento, deshonrando su memoria al dejar que sus esfuerzos y anhelos se desvanezcan en el abismo también.
Cady no tiene hijos que necesiten su protección pero ha dejado algo tan valioso como uno.
La historia que realmente escribió, aquella que era para él antes de que sucediera ese maldito mal entendido. Su verdadero corazón, su esencia y alma, debe tomarlo todo y fusionarlo con la historia que entregó al final.
—Terminaré la historia, lo haré tal como lo habrías hecho tú—Acaricia la lápida—Porque este maldito demonio de lupus m4m0n no sabe darse por vencido contigo.
Hará que el mundo entero conozca quien es Cadence Beckham. Más que una manera de disculparse, es de su entero proyecto ganarse su lugar. Hasta que la muerte se apiade y le permita buscarla en el más allá debe obtener el mérito.
—Solo espera, Cadenza.
Porque así como Dante fue capaz de buscar a Beatriz, Eren Grant Eardwulf perseguirá a Cadence Beckham hasta la otra vida.
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Mi cuerpo se sacude suavemente hasta que al fin puedo abrir los ojos, lo primero que encuentro es un par de ojos amarillos un mechón de cabello de un tono marrón medio.
—— ¿Ery?
—Cad...enza.
— ¿Estás bien?
Como siempre ella se preocupa más por los demás que de ella misma, estuvo tres días en una fría y húmeda cueva, su corazón sigue afligido por la pérdida de sus seres queridos y sus anhelos fueron cruelmente destrozados.
—Me llamaste por mi nombre varias veces. ¿No lo recuerdas?
Aun así, su alma es noble y pura.
No importa cuántas veces se crea a sí misma una egoísta, en realidad es como un ángel. Aunque no importa si fuera un demonio, la amo como sea.
“Tu hermano menor se llama Camile” No sabes cuánto desearía decirte eso, saciar en tu corazón esa curiosidad, ese algo que te hace falta para poder liberarte. Si tan solo no estuviera atado por la prohibición de esa diosa ni tuviera que contarte todos estos secretos para poder siquiera explicar un poco cómo lo supe. Quisiera decirte lo que soñé, no solo el nombre de tu hermano. También que eres inocente, lo mucho que amas a tu madre, que jamás serías capaz de hacerle daño a alguien.
Cuando acaricio sus mejillas, el calor que emana de ellas me hace sentir alivio porque puedo ver el ligero rubor en ellas, la respiración en su pecho, está viva.
— ¿Gian? —Me dice acurrucando y ladeando su cuello en mi mano.
—Escuché algo muy bonito salir de tu boca mientras dormías.
— ¿Qué dije? —De inmediato se alborota y sus mejillas toman un color carmesí muy bonito— ¡No me digas que fue un ronquido!
¡JA, JA, JA! ¡NOOO~!
Mi risotada resuena por toda la habitación.
—Tu corazón lloró, Cadenza. Llamaste a tu madre y no mencionaste en ningún momento que la odias.
Cady abre sus ojos con gran sorpresa, un destello brillante se asoma en ellos mientras caen unas lágrimas que de inmediato limpio con mis pulgares---
‘¡Por favor no te pongas a llamarlos por los ridículos nombres que les has puesto a cada uno de tus dedos!’
Gremory y…
‘¡Agh! ¡Me niego a que alguien como tú sea mi padrastro!’
Ella no sabe los insultos que me exclama mi lobo, tampoco es que me importe, llevo sus lágrimas a mi boca y lamo su sabor salado de ellas. Cady se estremece, su rostro se ha ruborizado completamente. El rubor se extiende por su cuello hasta el pecho.
Quisiera hacerle de todo a esta mujer, verle hasta dónde puede llegar todo ese rubor por sentirse avergonzada, pero esperaré a que se recupere.
‘Eso dices, la estás manoseando’
Besando, querido hijastro, Shawn acaba por gritar de fastidio y me debo evitar reírme enfrente de Cady. Acerco mi rostro al suyo, ella sabiendo mis intenciones cierra los ojos esperando que le ataque suavemente esos labios.
Verla tan tierna, vulnerable, llena de sentimientos encontrados, me provoca algo de culpa. Si tan solo pudiera aclararle la verdad.
Alguien que ama tanto a su madre sería incapaz de hacerle daño. Pero quiero que lo sepa de todos modos. Incluso si fuera una asesina o tuviera las manos manchadas…
—No importa lo que hagas eso jamás me hará amarte menos.
Separo mis labios para decirle esas palabras, ella me jala del cuello y vuelve a besarme. Siento cada latido de su corazón, sus manos firmes y calientes, la respiración de su boca, incluso la suavidad de su cabello.
Está viva.
En la cueva creí que la perdería para siempre, aunque ella pueda reiniciar infinitamente no sería lo mismo. No me perdonaría olvidarla.
Ese un sueño que no le puedo contar a Cady, no puedo revelarle nada de esto...
Pero me alivia saberlo, que Cady es completamente inocente. Su madre también, la amó, esa escoria mentirosa pagó por sus crímenes. Ella merece que se lo diga.
Pero es imposible hacerlo, tendría que explicarle y romper todas las reglas de la diosa, incluso la de no contarle lo que acabo de soñar…
Eren Grant Eardwulf, yo también voy a protegerla.
Por suerte aquí no hay ningún Donovan Dawson, tampoco un Harvey Collins.
Pero, si llegaran a tener el descaro de aparecer… No permitiré que se acerquen ni siquiera a un metro de Cady.
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Acto III- Narcisos y Girasoles (Estaré ahí para ti -Eren Eardwulf Final)~
BIIIP, BIIIP
El sonido y los movimientos en zigzag de la pantalla son esperanzadores.
A pesar de que la habitación se siente fría y oscura me conformo con esta pequeña luz. Podría encender el interruptor pero no lo hago ¿Mi razón?
Debo ver constantemente esa luz llena de vida para saber que no vivo más esa horrible pesadilla.
—Sin importar cuanto tiempo te tome volver a mí, te esperaré, Cady.
En la camilla del hospital, una hermosa joven parece estar suspendida en un sueño profundo. Está conectada a un aparato pero, milagrosamente, no dañó sus pulmones y el golpe en la cabeza no la descalabró hasta perder la vida.
Aún puedo recordarlo como si apenas hubiera sucedido ayer.
Esa tarde en el consultorio del Señor Bingley recibí una llamada del hospital, el teléfono de Cady estaba apagado, casi destrozado por la caída. No llevaba ninguna identificación por lo que tardaron horas en poder contactar a alguien, lograron dar conmigo por la tarjeta sim en su bolsillo. No tenía a ningún contacto agregado, había eliminado a la gran mayoría, pero mis múltiples llamadas y mensajes aparecieron en el registro en cuanto encendieron un teléfono con esa tarjeta.
Decidieron usar ese número para localizar a un familiar que pudiera ser su guardián. Ed manejó tan rápido como pudo, estuve de acuerdo de que se olvidara de las leyes de tránsito, le dije que después pagaría la multa si nos atrapaban las cámaras de seguridad de la ciudad.
Fue un accidente de lo más extraño, al cruzar la calle cayó por una alcantarilla, estaba tan distraída con todas las preocupaciones en su cabeza que no pudo ver el enorme, de verdad, enorme hoyo que había en la calle. Incluso me quejé en el ayuntamiento por tal falta de seguridad.
BIIIP, BIIIP
Por un momento temo que el sonido del monitor cambie.
Menos mal, cada uno de sus latidos me son como un soplo de esperanza.
Beso su frente y luego su mano de una manera muy breve porque aún no le he declarado mi amor ni tengo su permiso para besarla. Además, sería muy descortés si hago algo en contra de su voluntad mientras duerme. Prometí que la protegería y le daría mi eterna devoción hasta mi último aliento.
La vi morir, todo sucedió frente a mí. Creí que yo también moriría cuando la declararon un finado, sin embargo pasó un milagro. Un portento sin duda, enjugando sus lágrimas con gran alivio Sarah me contó una vez, en medio de sus regaños hacia mí, que ya había sucedido algo parecido antes. También hablamos sobre el pasado y que yo fui ese primer amor que tuvo antes de perder por primera vez los recuerdos de una semana entera. No podía creerlo cuando me enteré de ello, no solo me había gustado por más de cuatro años cuando llegó como mente creativa a la editorial sino que tuve todo el tiempo a mi lado a la misma “Candace” del casino.
Siempre fue ella…
El que se atreva a decir que eso no es una muestra clara del destino está ciego, nadie puede negarme ahora que ella fue hecha para mí así como yo para ella.
Tantas veces nos encontramos, tiempo en que nuestros destinos fueron manipulados por esa rata y aquel otro remedo de padre, Donovan, quien aún está pagando en el “Edén” que le he dejado. También me encargué de la rata personalmente, no volverá a molestar a Cady nunca más.
Todos los días le hago compañía en el hospital, al principio tenía la esperanza de que mi amada despertaría muy pronto. Han pasado ya tres meses desde entonces, Cady no ha mostrado señales de querer despertar.
Sarah sabe el cuidado con el que limpio su cuerpo (superficialmente) y como cepillo su cabello delicadamente. Ahora lo lleva casi hasta la cintura, cada vez se parece más a la joven de aquella vez cuando nos encontramos en ese casino.
Su cuaderno reposa en la mesita cerca de su camilla en el hospital. Lo he leído tantas veces que me sé de memoria cada palabra.
Si tan solo hubiera leído ese libro que inició todo, si al menos dejando atrás mis prejuicios hubiera leído “Estrellas y zafiros” no solo me habría enamorado en ese mismo instante, también la habría reconocido.
Fui un tonto, no vi que aquello que buscaba desesperadamente estuvo más de cuatro años frente a mí. Ella dijo que me entregaría su primera historia de amor, cumplió su promesa, incluso con sus recuerdos y su corazón bloqueado supo encontrarme.
¿Cuántas veces me olvidó y volvió a mirarme? Me pregunto exactamente la cantidad para saber la proporción en que deberé pedir su perdón después.
—Cady, tenías razón. Tu primera historia de amor cautivó mi corazón. Eres increíble ¿sabías eso? Incluso sin recuerdos mantuviste tu promesa y escribiste más de 16 libros…
No puedo evitar querer llorar al recordar el cómo todo ese tiempo lo perdí persiguiendo una sombra de humo, las muchas veces que le habré roto el corazón.
Porque lo sé, ella se enamoró de mí también. Le hice mucho daño, así que me olvidó todas esas veces para no sentir dolor. Aun así, a pesar de todo eso volvió a quererme, le gusté aunque ella tuvo aquel accidente creyendo que nunca la correspondí.
Tomo su mano y me enjugo las lágrimas mirando hacia otro lado, no frente a ella. Debo ser fuerte o podría afectarle. A veces mi debilidad resurge y me encuentro suplicando que regrese.
Perdí la cuenta de las veces que he llorado, quisiera decir que no se comparan con las lágrimas que habrá derramado esos cinco años pero esa deuda está más que saldada pues yo también tuve que vivir la misma cantidad en duelo...
Un gran sollozo y un gran “vuelve” resuenan mientras intento reprimirlos.
Aunque mi determinación es fuerte y lo he decidido sin mirar atrás, su ausencia me duele como si me hubieran arrebatado la mitad de mi alma.
***
Los segundos se convirtieron en minutos, los minutos se volvieron horas, las horas formaron un día entero y un día rápidamente pasó a ser un mes.
Ha pasado un mes más y con este ya son cuatro meses de espera, sin embargo, para mí han pasado más de cuatro años. Si en esta vida se pudiera sumar el tiempo que pasé, ya tendría casi 35 años o quizá más.
Nadie lo sabrá jamás…
TOCTOCTOC
Unos golpecitos que aparentan algún sonido musical me regresan un momento a la realidad. Es Ed quien me ve con una sonrisa melancólica.
Mi hermano menor últimamente intenta persuadirme de abandonar lo que considera algo absurdo como mantenerme a la espera inútil de un caso perdido. Cree que estoy llevando mi “flechazo” hasta un punto extremo, me he negado a sus consejos. Él nunca lo entenderá.
—No digo que la abandones, Er—Pone sus manos en mis hombros— Estar aquí todos los días no es bueno para ti. Ni siquiera hay un pronóstico favorable para que te aferres a la esperanza de que despierte un día.
—Ed, ¿te has enamorado alguna vez? —Digo sin soltar la mano de Cady ni quitarle la vista de encima liberando una risilla seca— Irónicamente trabajas como editor con historias de duques y príncipes, CEO e historias de amor, pero ambos sabemos que de eso no sabes un carajo.
— ¡El amor no debe hacerte sufrir ni sentir dolor, me preocupo por ti, Er! ¿Qué no lo entiendes? ¡Despierta de buena vez y madura!
—El día en que ames realmente… —Acaricio el cabello de mi bella durmiente— Solo ese día entenderás que el amor es irracional, incondicional, jovial, bello, así como inmaduro y doloroso a la vez.
Edward cierra el puño y trata de reprimir sus lágrimas. Nunca había sido un hermano a mis ojos, para mí siempre fue mi rival traído en combo con una madrastra. Antes mi mayor deseo era ser Editor en Jefe e ir escalando hasta ser el CEO de la empresa entera. Creí que era mi derecho por ser un Eardwulf genuino. Le despreciaba porque a pesar de ser adoptado tenía el afecto de mi padre. Sin embargo, después de que nos unimos para buscarla, descubrí que, además de su identidad oculta, que Ed se preocupa genuinamente por mí. No fui un buen hermano mayor pero no es tarde para enmendarlo.
—Algún día tú también sabrás que, cuando un Eardwulf ama, lo hará por toda la eternidad. Incluso si su pareja muere, es capaz de perseguirle hasta la otra vida.
Edward asiente, ahora como nuevo editor en jefe sus responsabilidades han aumentado por lo que Bloody Duke lleva meses sin aparecer en público. Él quería que yo fuera quien tomara ese puesto y se negó a aceptarlo cuando mi abuelo se lo ofreció, fui yo quien lo convenció al final.
“Esto te lo has ganado por ti mismo Er”
Algo así le dije y me alegré genuinamente de que mi hermano menor ahora sea mi jefe.
Lejos quedó ese yo pasado, el lobo feroz y solitario que colecciona más cosas de lobos cuando solo deseaba llenar el vacío por algo que su corazón dictaba que estaba ausente. Mujeres, cigarros, alcohol y poder, eso era lo que creí que me harían un hombre completo. Claro, eso fue hasta que ella apareció como una gema de fantasía que resultó ser un hermoso y brillante diamante.
Espero que mi hermano menor pueda encontrar alguien así y sepa identificarla antes de que sea tarde.
Edward está a punto de salir cuando lo detengo, no soy alguien de muchas palabras pero quiero romper esa brecha poco a poco.
—Voy a contarte un secreto, Ed.
***
Ya es abril, después de trabajar en la oficina llego como siempre a verla, abro la cortina, hoy me siento más entusiasta, el día es precioso.
El lugar parece frío y sombrío, quisiera poder adornarlo pero no me permiten traer flores así que le he dibujado unos narcisos y girasoles que enmarqué para que engalanen sobre el mueble a su lado derecho.
—Cady, hoy firmó contrato un escritor nuevo. Adivina que clase de historias… ¡Misterio y novelas de asesinatos! ¡Me recordó tanto a ti…! Así que le estoy guiando para que esa historia sea un completo éxito.
Estos últimos meses dejé de editar novelas sobre hombres lobo, aunque aún me fascinan, quiero que haya más variedad en la aplicación de EarthmyWorld. Es lo que me encomendé por hacer desde su accidente en Noviembre.
Miro a la mujer que sigue sin abrir su ojos, ojalá todo fuera como en esas historias cursis y con un pequeño beso pudiera despertar a la bella durmiente… No, espera. Sé que la historia original es retorcida y enferma, me refiero a la versión animada donde todo se resuelve con magia. Siempre consensual.
BIIIP, BIIP
Cadence Beckham, sé que eres muy fuerte. Solo debes ganar la batalla que te aprisiona en ese sueño, sé que volverás a mi lado. Estoy seguro de ello. Aun así no puedo evitar extrañarte y lamentarme por el tiempo que tardé en darme cuenta de lo importante que eres en mi vida. Pudimos haber hecho tanto nosotros dos, podría acercarme más a ti y conquistar tu corazón. No me arrepiento de nada, porque sé que así debieron ser las cosas. Pero si me reprocho constantemente porque fui tan bestia contigo.
No tiene justificación alguna pero…
A tu lado aprendí a ser un hombre, menos animal, menos lobo. Todavía hay mucho que me puedes enseñar y mucho que quiero enseñarte. Además, cuando despiertes, te daré un anillo diferente a los anteriores.
Uno mejor, completamente acorde a mi pareja diseñada exclusivamente para mi.
—Vuelve, te necesito.
Tus manos están heladas, las calentaré un poco frotando con las mías.
Nuevamente otro anochecer me saluda por la ventana. Miro su cruel brillo y aunque es muy doloroso saber que pasaré otro día sin ti, decidí que debo ser fuerte por nosotros dos. No necesito que alguien me responda en dónde estás, lo sé, conozco perfectamente la clase de batalla que estás librando ahí dentro.
Del bolsillo interior de mi saco, justo del mismo lado en que late mi corazón, saco una pulsera con cuentas de japamala que deposito en la palma de su mano, han estado desapareciendo cuentas de sándalo rojo que son reemplazados por cuentas de distintos tipos de piedras y colores.
Sin dejar de sostener su mano entre las mías la llevo muy cuidadosamente hasta rozar levemente mis labios.
—Faltan cuatro.
Solo debo esperar un poco más, solo un poco más…
Estoy seguro que la espera no tendrá que ser demasiada como para morir envejeciendo por la tristeza y la soledad otra vez. Volverás pronto. Todo este dolor valdrá la pena, podremos reanudar lo que había apenas comenzado y esta vez nadie ni nada me evitará amarte.
Porque no tengo que buscarte más. Después de tanto tiempo por fin te encontré.
Escribo con el teclado de mi teléfono la contraseña para desbloquear. Sonrío sintiéndome aún más tonto al apenas percatarme de ese pequeño detalle, fui muy ciego para notar que ahí estabas también.
2-C, 2-A, 3-D, 8- Eternidad.
—Siempre fuiste tú, Cadenza.
Sé fuerte, no puedo estar en esa batalla contigo, pero sé que todo estará bien.
No estás sola, tu otro novio te protege editando entre las páginas del libro donde un joven Alfa también aprenderá a amarte. No me molesta, puedes amarnos a los dos pero solo bajo una condición.
—Tienes que regresar.
Aunque...
Sonrio un poco con malicia, creo que les daré un poco de problemas a los dos a partir de ahora.
Beso el rosario de Japamala que estrujo entre mis manos antes de mirar una última vez el lugar donde duermes, si pudiera me quedaría a tu lado día y noche pero tengo una misión muy importante por cumplir…
¡Soy tu editor y manager!
Antes de dar el último paso a la puerta siento por un momento como si me miraras, volteo esperando ver tus ojos abiertos, sigues durmiendo. Aunque tu cuerpo sigue suspendido sobre aquella fría cama de hospital, creo ver tu silueta grácil, incluso siento la brisa abrumarme con tu olor.
—Volveré por la noche, Cadenza.
Quizá esté enloqueciendo como dice Ed, pero tengo un buen presentimiento esta vez. Estoy seguro que puedes escucharme, me ves en tus sueños como yo te veo en los míos, mientras que mi recuerdo continúa insistiendo en acompañarte para que no puedas olvidarme jamás.
La puerta se cierra detrás de mí pero esto no es una despedida, tan solo un hasta luego. Las calles son solitarias y vacías sin ti, pero este lobo continuará caminando entre ellas asegurándose que sean seguras para su pareja mientras escribe en el aire esta historia de amor que existe solo para ella.
Volverás a mí pronto. La Diosa no es un Schadenfreude ni tampoco una sádica, solo quiere entretenerse y todos nosotros le debemos un gran espectáculo.
Porque tú eres mi Luna.
Mi esposa. Mi novia. Mi otra mitad. Mi Shätzchen.~Eren Eardwulf en Escena- Fin~
Y aquí termina “En Escena” de Eren Grant Eardwulf pero esto no es el final de la obra principal, solo es la finalización (por ahora) de este personaje quien explorando y rememorando los objetos en su cajón fue redescubriendo y aliviando su molestia para finalmente reflexionar y tomar una decisión final. Fue muy entretenido escribir sus partes de principio a fin, lamentablemente es todo lo que puede compartir por ahora pero descuiden, habrá unos puntos de vista más en los extras del epilogo. El “joven” editor quien dejó atrás su complejo de diferencia de edad con Cady ha decidido esperar por ella y dejar en sus manos el peso de la balanza final. Su punto de vista es el último que veremos en la historia principal ¡pero aún juega un papel importante que se revelará muy pronto! ¡El final ya está demasiado cerca, gracias por sus comentarios!







