XENIA
Me observé detenidamente frente al espejo. Llevaba puesto un vestido rojo ajustado, de tirantes finos, que me llegaba hasta las rodillas, con una abertura en el lado derecho. Esta noche hay una fiesta. Por suerte, me siento lo suficientemente bien como para acompañar a Adriel.
Había elegido ese vestido yo misma el día que fui al centro comercial a buscar algo para la fiesta a la que asistiríamos. Se suponía que sería un atuendo casual, ya que la fiesta no sería demasiado elegante. Por sup