La puerta metálica gris se abrió de golpe. Killian estaba de pie junto al poste, la luz intensa del exterior enmarcando su figura a la perfección.
"Ella, oye. No tienes que huir de mí." Entró y caminó hacia mí.
Todo mi cuerpo tembló cuando la puerta se cerró de golpe tras él, dejándonos en la oscuridad.
"M****a." Las cajas resonaron, sus pies aplastaron el cartón que no podía ver. La habitación era bastante grande, y la única fuente de luz eran las ventanas altísimas del techo.
Me había acur