Lo primero que me impactó fue el olor.
El familiar aroma a sangre disimulado con lejía y perfume.
El interior del almacén parecía bastante básico.
Paredes y pilares metálicos espaciados uniformemente. Grandes cajas de carga, incluso algunas bolsas que claramente contenían algún tipo de polvo.
Pero ahí terminaba lo normal. Un gemido proveniente del centro del gran espacio cerrado llamó mi atención.
Bajo la tenue luz de las bombillas que colgaban del alto techo, algunos hombres estaban atados a s