Dimitri estaba parado en el umbral, apoyado en él, mirándome fijamente.
"¿Tienes idea de cuántas veces te he llamado? Tenemos que irnos antes de que la pista se enfríe. Tu secretaria, que está buenísima, está distraída de todos modos. No puede saber adónde vamos o nos delatará."
Su acento ruso era muy marcado. A diferencia de mí, que crecí entre estadounidenses el tiempo suficiente para adaptarme a su forma de hablar, Dimitri era ruso puro.
Su cabello negro azabache le caía sobre los ojos en on