Capitulo 31

A la mañana siguiente me levanté tarde, más de lo habitual. La luz que se filtraba por las cortinas era suave, como si incluso el sol no quisiera despertar del todo. Me vestí sin prisa y bajé las escaleras esperando encontrar la casa igual de revuelta que la noche anterior… pero me equivoqué.

En el comedor, todos mis hermanastros ya estaban sentados.

Kael fue el primero en levantar la vista. Me sonrió. Una sonrisa suave, sincera, como si con ella intentara tapar los restos d
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