El avión surcaba la noche atlántica con un rumor constante.
La cabina de primera clase todavía estaba en penumbra, casi todos los pasajeros dormían.
Daniela aún sentía el cuerpo caliente y sensible después del orgasmo bajo la manta.
Entre sus piernas latía una necesidad que no había desaparecido del todo; al contrario, parecía haber crecido.
Se removió en el asiento y susurró cerca del oído de Elliot:
—Voy al baño un momento.
Él abrió los ojos lentamente y la miró con esa intensidad oscura q