Al cabo de un rato, Elliot se despertó entre los brazos de Daniela.
Aprovechó ese instante de vigilia para terminar de desvestirse, ya que la urgencia del encuentro anterior lo había dejado a medio camino.
Se puso de pie a un lado de la cama y se quitó con rapidez los pantalones, la ropa interior y las botas, impaciente por volver al calor que emanaba de ella.
Se arrastró de nuevo junto a su cuerpo y le acarició los pechos, atrayéndola contra su forma grande y cálida, mientras enredaba sus f