Mundo ficciónIniciar sesiónCreo que me he lastimado el pie. Ambos me observan y ni siquiera se molestan en ayudarme, y para variar la mujer se burla disimuladamente.
De repente, siento dos brazos cargarme como si fuera una bebé. Mi corazón late deprisa debido a la vergüenza y la sorpresa del momento. Por inercia me sostengo de su hombro y de inmediato mi rostro se mueve hacia el suyo, quedando demasiado cerca. Espabilo en reiteradas ocasione







