EMILIA
El aire helado de la tarde noche me golpeó la cara cuando salimos del edificio. Adam caminaba a mi lado con la tranquilidad felina de alguien que cree tener el control absoluto. Yo fingía ser la mujer rota, la esposa traicionada, cuando por dentro era un cóctel letal de rabia y estrategia. Una mujere a la que no le importa su embarazo, pues Brandon era el hombre al que "no quería volver a ver en mi vida".
Mientras bajábamos por la rampa hacia el estacionamiento, saqué mi celular y fingí r