Había una lista larga con las razones que Emma tenía para odiar a Noah, y la escena en la oficina con Mariana era la que encabezaba esa lista sin ninguna duda. El sentimiento de ver al hombre que amaba follando con otra no era comparable con nada; la había destruido de mil maneras, rompiendo cada fibra de la confianza que construyó durante meses. La humillación creció cuando Noah ni siquiera se tomó la molestia de explicarle nada, ni de pedir un perdón que, aunque no borrara lo hecho, al menos