Durante el brindis, Noah se veía más feliz que nunca. Se puso de pie con una copa en la mano, tomando a Mariana por la cintura con una delicadeza que Emma reconoció de inmediato, pero que esta vez iba acompañada de un orgullo que a ella jamás le dedicó. Noah comenzó a hablar y su voz resonó en el salón con una devoción absoluta.
—Mariana es sin duda lo mejor que me ha pasado en la vida, su inteligencia y su clase son el pilar que tanto necesitaba para ser un hombre completo.
Cada palabra era