Samantha despertó de su shock en el instante en que el lobo la agarró.
Sintió sus manos pegajosas en sus brazos, empujándola hacia el suelo húmedo de ese lugar.
La hembra gritó, y usó sus manos para golpearlo en la cara, el macho solo se rió.
- Es feroz, me gusta!
Ella lo oía, y sentía su olor nada agradable.
El lobo ahora sostenía sus muñecas, y era imposible competir con él en fuerza, ella continuó luchando debajo de su cuerpo grande y pesado.
Samanta comenzó a gritar, pero sus gritos s