Su voz era calmada, casi suave.
Sin embargo, ella no deseaba verlo.
Aunque sabía que tenía que enfrentarlo, al final la había arrastrado hasta allí.
Su corazón martillaba en su pecho, mientras sentía el nudo formándose en su garganta, el llanto que deseaba liberarse.
La picazón en su nariz, que comenzaba a hormiguear, sus manos temblorosas y como todo aquello no parecía real.
El pájaro debía ser una alucinación de su mente, así como las palabras de aquel lobo.
- Alice, vamos a hablar.
Pidió Ash