— La secuestró. — Corrigió a James.
John frunció el ceño y asintió con la cabeza en desacuerdo.
— No seas tonto James, él estuvo aquí antes en su cuarto. Ella no lo denunció, y en el río sabía que usted corría peligro. Mira los hechos, los dos están juntos.
James avanzó, y con brusquedad empujó a John contra la pared del cuarto, cerca de la ventana.
Chase golpeó con fuerza la pared de piedra, y su cara quedó marcada por la rabia.
Sus ojos negros flamearon, y su voz cuando habló fue cortant