El alfa suspiró y cuando se movió para cerrar la puerta e irse, ella lo detuvo con sus palabras.
— Sé que la amabas, y que ese dolor nunca cesará, pero Jamie te necesita.
Nate se detuvo con la mano en el pomo y sin mirar a Alice, murmuró:
— Te tiene a ti.
No por mucho tiempo, pensó ella.
El alfa dejó sus aposentos, ella volvió su mirada hacia las llamas y pensó en el dolor que sentía, había perdido a la única madre que había tenido, entonces todo su cuerpo se estremeció y ella se dejó desmorona