Alice se ruborizó inmediatamente.
Sabía que todo macho deseaba tener un heredero, pero era tan extraño oír eso.
Siempre imaginó que un matrimonio sería con alguien que fuera plebeyo, sin posesiones y con un corazón gentil, aunque en sus sueños más locos se imaginaba con James, lo que era imposible.
— Usted ya tiene tres esposas. — le dije.
Axel suspiró y miró sus manos, era la primera vez que él desviaba su mirada, entonces después de una larga pausa él preguntó de repente:
— ¿Ya entraste en t