Diez días habían pasado desde el encuentro con Vlad en los jardines y más tiempo que ese encuentro en el río con James, Alice no sabía qué pensar de ninguno de los dos, sólo sabía que debía mantener distancia.
El sabor amargo del rechazo de James aún la lastimaba, aún ardía en su corazón como si le prendieran fuego.
Ella continuó su camino por los pasillos y observó como una criada salía de los aposentos de su madrina, así que la sierva se alejó Alice corrió para entrar en los aposentos de la s