Alice no quiso pelear, decidió abandonar la cocina y limpió la sangre en su boca.
Corrió hacia el área de los baños y los limpió ignorando toda la humillación y desesperación que intentaba dominarle, no dejaría que nadie la viera en su debilidad llorando y lamentándose por su mala suerte.
Después de limpiar todos los baños del castillo tomó otro baño y fue a recoger plantas que podría usar para un té para su madrina, mientras estaba arrodillada en los jardines sintió demasiado tarde el olor de V