Ella jadeó al escuchar las palabras del macho, tan cerca de su piel, resonando en sus oídos como un trueno ensordecedor.
Cada sílaba penetraba en su mente, trayendo consigo una ola arrolladora de emociones conflictivas.
Su corazón latía acelerado, mientras el aire a su alrededor parecía escasear, asfixiándola lentamente.
Sintió el intenso calor del aliento de él en su cuello, como llamas voraces a punto de consumir todo a su alrededor. Ese aroma metálico de sangre impregnaba el aire, mezclándos