Con una agilidad sorprendente, la hembra reaccionó instintivamente y sostuvo la espada de Asher.
La mirada intensa de su tío penetró en su alma, y ella notó una vena pulsante en su frente.
Él apretaba los dientes, ejerciendo presión para bajar la espada, pero Alice se mantuvo firme, sosteniéndola con determinación, hasta que finalmente Asher bajó el arma y se volvió completamente hacia ella.
— Si lo matas ahora, solo quedará el alfa. — Dijo el lobo a Alice, con una mezcla de desafío y advertenc