— No lo hagas, Alice, deja que Oriedreh se encargue.
— Patrick, por favor suéltame!
El curandero sostuvo a la hembra tratando en todo momento de convencerla de que era una mala idea, seguir a la multitud que clamaba por su cabeza, el alboroto era tanto que era posible que gritaran a Nask afuera.
Alice miró el rostro del curandero y se dio cuenta de que él solo quería su bien, pero no deseaba causar más tantos problemas para el Alfa y su compañera, y definitivamente no deseaba que James se invol