Sus palabras hicieron que un silencio sepulcral cayera sobre la cabaña decrépita.
La tensión era palpable y cortaba como una hoja de plata.
El macho de ojos verdes miró a John, quien hizo un gesto sutil para que retrocediera.
Lo hizo, y lentamente James se volvió hacia ella.
Aún atada a la cama, vio con horror cómo su expresión estaba trastornada; no se parecía en nada al James que había conocido.
El macho parecía estar siendo herido de manera mortal, y se encontró pensando que tal vez lo estab